Los cetáceos muestran conciencia de sí mismos, comunicación compleja y fuertes vínculos sociales.
Son capaces de reconocerse, cooperar, cuidar a sus crías y mostrar duelo.
Estas capacidades los sitúan entre los animales más inteligentes del planeta.
Los cetáceos han sido considerados “personas no humanas” en declaraciones científicas por su conciencia, inteligencia social y comunicación compleja.
Estos principios se basan en declaraciones científicas y éticas elaboradas por expertos en biología, filosofía y conservación marina.
Todo cetáceo tiene derecho a vivir.
Nacen libres y deben permanecer libres.
Ningún cetáceo debe ser capturado o retenido.
No deben sufrir tratos crueles ni degradantes.
Pueden vivir y moverse libremente en el océano.
Un entorno limpio es esencial para su vida.
Reconocer estos derechos implica replantear nuestra relación con el océano y asumir una responsabilidad ética hacia otras formas de vida inteligentes.